Café cultivado en el departamento del Cauca. Así sirven el café en el Café de la Chata. Así sirven el café en el Café de la Chata. Interior del Café de la Chata. Interior del Café de la Chata. Café de la Chata.

CAFÉ DE COLOMBIA 

Sobre el café salen incontables estudios cada semana: que puede prevenir el cáncer de próstata, que puede ayudar a sonreír -así queden los dientes amarillos-, que mejora nuestro rendimiento físico, que ayuda a quemar grasas, que disminuye el riesgo de padecer diabetes y que consumirlo no perjudica el corazón; solo por mencionar algunos. Yo creo que todo lo anterior es pura basura.

Lo cierto es que el café, para mí, es un gusto que se adquiere con la edad; dele café sin azúcar a un niño a ver qué cara hace. Por mi lado, le fui cogiendo el gustico al café ya tarde y, ya tarde, también le cogí gustico al café sin azúcar.

Por eso, después del almuerzo a veces me gusta tomarme uno sin esperar ningún beneficio y, en lo posible, trato de acompañarlo con algo dulce.

Un gran local para hacerlo es en el Café de la Chata, en La Candelaria, que aparte de ser muy bonito, también tiene una buena variedad de café cultivado en las fincas del Cauca, Cundinamarca, Nariño, Santander y Quindío. Es un fruto diferente a ese de paquete que venden en los supermercados, porque, ante todo, se le nota el sabor que dan las matas en cada una de estas tierras. 

Lo sirven con solemne paciencia y todo el cuidado para una buena toma y, lo mejor, cada taza solo cuesta $3.500 pesos.

Hay estudios que dicen que Bogotá está muy cara. Y sí, está totalmente desbocada. Pero aún hay opciones para hacerle el quite a esos precios y esta es una de ellas.

Teléfono: 3521368
Dirección: Cr 4 # 9 - 66

NOTA: ¿Por qué los vinos se llaman Cabernet Sauvignon, Merlot, etc? Aquí una respuesta a esta pregunta: El origen de los nombres de las uvas tintas

Spring rolls rellenos de pollo y verduras. Sushi: ojo de tigre. Empanaditas coreanas. Garbanzos. Zucchini y zanahoria. Berenjenas, zanahoria y ajonjolí.

UNA MIRADA A ORIENTE

En Colombia tenemos la creencia de que un grupo de taxistas reunidos en un local es señal de buena cocina, de buena sazón. Pues bien, también podríamos creerlo de un grupo de coreanos reunidos en un restaurante de cocina asiática.

Y este es el caso de Maki Roll, un local comandado por una abuelita de ojos chiquitos, donde la especialidad no solo es la cocina coreana, sino la de una buena parte del mercado oriental.

De hecho, también es eso: un pequeño mercadito donde se consiguen ingredientes de la zona. 

Todo empieza con unas verduritas para picar (cortesía de la casa). Pero, ya de lleno en el menú, yo me quedo de entrada con las empanaditas coreanas (mandú). Vienen ocho y se pueden pedir fritas o al vapor, pero yo me caso con la primera opción ($14.000). Con los spring rolls, rellenos de pollo y verduras, uno también va seguro. La porción es de dos ($8.000).

Y para rematar, un par de líneas de sushi (ojo de tigre: $17.800). Todo lo anterior, suficiente para dos personas en una cena.

La verdad, todo esto me parece una comida sana y liviana, que también podría caer muy bien al almuerzo, pero, conociéndome, a esa hora me inclino más por parchar con el grupo de taxistas.

Dirección: calle 95 # 11-10 (Bogotá)
Teléfono: 2180103

NOTA: ¿Cuáles son los beneficios del vino tinto? Aquí algunos buenos apuntes en soyvino.com

Ensalada de lechuga crespa, morada y lisa, pollo desmechado, champiñones, mozzarella, brotes de alfalfa, crutones y tomates secos. Ensalada con tomates secos. Ensalada con salsa ranch y nachos integrales. Fachada de Green Life.

VIDA VERDE EN PANCE

En este verano, los caleños se están rostizando como pollos. Pero de buenas ellos que tienen a Pance, un lugar de montañas bonitas, con un río helado que refresca a los que corren, montan bicicleta, se toman sus tragos, cocinan y, también, a los que simplemente no hacen nada. Para todos hay. Por ahí, además hay universidades y cientos de estudiantes que buscan el golpe de medio día; barato, eso sí. Para todos ellos, los que trotan y los que estudian, a las que les gusta cuidarse y a los que no hacen nada, les tengo un lugar sabroso de ensaladas. Se llama Green Life, un local pequeñito, pero bien cuidado, donde preparan rápidas recetas con la clásica fórmula de escoger lo que se come.

Así, no hay mayor misterio que seleccionar verduras, proteínas, algo crocante y aderezos. Lo mío fue una ensalada de lechuga crespa, morada y lisa, pollo desmechado, champiñones, mozzarella, brotes de alfalfa, crutones, salsa ranch y tomates secos, que es uno de los ingredientes de lujo del menú. Todo esto por $12.000. Sin tomates secos el precio me gusta más: $10.000. Apenas.

Abrieron hace poco, aún hay cosas por hacer y, según me contó la dueña (una flaca muy querida), la proteína vegetal también está por llegar. Por precio y salud, creo que es esto lo que se busca si se es estudiante, deportista o un sencillo comensal. ¡Larga vida, amigos!

Dirección: calle 16A # 121A - 334 C.C vía Pance. Local 19
Teléfono: 321 8909566

NOTA: ¿Cuáles son los factores que afectan el precio de un vino? En este artículo de soyvino.com hay una buena respuesta.

Chuletas de cordero. Morcillas alemanas. Cheesecake de arándanos. Interior de Pomarossa. Fachada de Pomarossa.

ALEMANIA, MORCILLA Y CORDERO

Yo trabajo un año completico para tener 15 días hábiles de vacaciones y poder conocer otro país. En el camino casi siempre me he encontrado a un alemán que lleva seis meses viajando, tiene 25 años (o menos) y no trabaja. Les he preguntado mil veces cómo lo hacen y aún hoy no lo he podido entender. 

Esto lo discutía con mi esposa un sábado mientras esperábamos en la mesa de Pomarossa, un restaurante cuya sazón, en principio, se basa en la cocina de este país. Llevan cuatro años de vida y, según comentarios, son famosos por el codito de cerdo, que solo hacen los viernes. 

La que me atendió, la dueña, es de mamá austriaca, pero el que cocina, el esposo de la dura, es caleño; es decir, el que le pone el son al fogón.

Y sí, al señor le quedan muy bien las morcillas ($18.000), que aparte de la sangre, la carne y las especias, también vienen con almendras y están acompañadas de papa criolla. Esto como entrada.

De fuerte, ese día había chuletas de cordero en pesto de tomates secos, aceitunas negras (kalamata) y almendras ($32.000). Muy buenas.

De remate, un cheesecake de arándanos ($9.000). Apenas para dos. ¡Ganador!

No, no fue un almuerzo barato, a pesar de que la carta también tiene otros platos y precios más cómodos. Pero a veces toca darse la pela para conocer nuevos sabores.

En conclusión, me fui con un muy buen sabor de Pomarossa y pensando que Alemania, aún hoy, sigue estando en el panorama del mundo, pero es de esos países que siempre ha estado y siempre estará, así no gane copas.

Dirección: carrera 11A # 95-21 (Bogotá)
Teléfono: 7559147

NOTA: Qué buena pregunta: ¿Si un vino es de tapa roscada significa que es malo? Muy buena explicación de soyvino.com para quitarnos este fantasma de encima. 

Trucha a la plancha. Ensalada. Interior de Marfalitos. El ascensorista del restaurante.

LOS SECRETOS DEL CENTRO

En esos viejos edificios del centro de Bogotá siempre hay nuevos lugares por descubrir. Uno de ellos está escondido en el cuarto piso de uno de tantos bloques que hay en la zona. Marfalitos, como se llama el que traigo hoy, es un local de decoración particular -circense diría yo-, que tiene entre su menú croquetas y perniles de pollo a la parrilla, cazuela de mariscos y trucha a la plancha. 

Los platos varían dependiendo del día, pero en mi visita escogí la trucha ($11.900), que viene acompañada de arroz con coco, yuca dorada, salsa tártara y ensalada. Muy sencillo, muy sabroso. Apenas para un almuerzo de mitad de semana. 

Pero aparte del tema de su cocina, Marfalitos tiene algo que -y me atrevería a aseverarlo sin miedo- ningún restaurante usa: el clásico ascensorista. Sí, ¡ascensorista! Pensé que ese personaje ya no existía.

Son, entonces, estas pequeñas anécdotas, y las que me faltan por encontrar, lo que me gusta tanto del centro; así esté hecho un muladar. 

Dirección: calle 12 # 7 - 32/34 piso 4.
Teléfono: 3341926 - 2823921

NOTA: me llegó un buen artículo sobre el aceite de oliva. Lo encontré en soyvino.com y se llama ¿Quién dijo que el aceite de oliva solo se usa para freír?  

Anónimo asked:
Como se hace para que hagab una critica sobre mi restaurante

Escríbame al correo y hablamos. Saludos.

Amigos, ¿alguien que hable, le guste, escriba y disfrute de la cerveza? Si conocen a alguien, me avisan. Abrazo!

Parrillada del restaurante Isla del Mar. Ceviche del restaurante Isla del Mar. Cazuela de mariscos del restaurante Isla del mar. Café y amaretto del restaurante Isla del Mar.

LA ISLA DE CHAPINERO

¿Cuándo se puede decir que un restaurante es un clásico? Hay un local de comida de mar en Chapinero que no ha mojado tanta prensa, pero lleva 18 años funcionando sin parar. Y digo sin parar, porque tiene como política no cerrar ningún día del año. Ninguno.

El dueño empezó como empleado en otro restaurante. Pasó de cuidar carros a servir mesas, saltó de área en área y terminó en la cocina. Aprendió el oficio del fogón y renunció para comenzar una sociedad, pero terminó por independizarse y montó Isla del Mar, un sitio de cocina sencilla, bien hecha y de finos detalles, como el mousse de pescado y galletas de soda ($0), que llega a la mesa mientras se piensa en el pedido.

Una opción para empezar es el ceviche de camarón -el clásico, el colombiano, el de toda la vida-, que viene con camarón tigre, bañado en salsa de tomate, ají, cebolla y limón, todo servido sobre una base de aguacate ($20.000). Entrada muy solicitada y con una gran fanaticada, por fortuna.

De fuerte recomiendo dos: la cazuela de mariscos ($36.000) o la parrillada ($50.000), que es perfecta para dos personas. La primera es un festival de frutos del mar que trae camarones, calamares, langostinos y pulpo, con un acompañamiento de arroz blanco o coco, patacón y yuca. La segunda viene con camarones, calamares, salmón, langostinos, mejillones y pulpo, todo puesto a la parrilla, obvio, y acompañado con una salsa de ajo y patacones verdes.

Isla del Mar solo tiene dos sedes: una, la de toda la vida en Chapinero, y otra en el San Andresito de la 38, que abrieron hace cuatro años. En ambas, al final de cada visita, tienen el buen gesto de dar café y amaretto ($0). ¡Qué nivel!

Entonces, ¿cuándo un restaurante se vuelve clásico? No lo sé, pero para vivir (y vivir bien) por casi dos décadas, en un lugar donde no hay restaurantes y con una competencia de mucho nombre y mucha prensa, para mí, este bien podría serlo.

Dirección: Cra 16 # 58A - 88
Teléfono: 2103319 - 3513545

NOTA: En soyvino.com encontré un buen video sobre el vino rosado, donde la sommelier Susana Osorio nos explica qué es y de dónde viene.