Chuletas de cordero. Morcillas alemanas. Cheesecake de arándanos. Interior de Pomarossa. Fachada de Pomarossa.

ALEMANIA, MORCILLA Y CORDERO

Yo trabajo un año completico para tener 15 días hábiles de vacaciones y poder conocer otro país. En el camino casi siempre me he encontrado a un alemán que lleva seis meses viajando, tiene 25 años (o menos) y no trabaja. Les he preguntado mil veces cómo lo hacen y aún hoy no lo he podido entender. 

Esto lo discutía con mi esposa un sábado mientras esperábamos en la mesa de Pomarossa, un restaurante cuya sazón, en principio, se basa en la cocina de este país. Llevan cuatro años de vida y, según comentarios, son famosos por el codito de cerdo, que solo hacen los viernes. 

La que me atendió, la dueña, es de mamá austriaca, pero el que cocina, el esposo de la dura, es caleño; es decir, el que le pone el son al fogón.

Y sí, al señor le quedan muy bien las morcillas ($18.000), que aparte de la sangre, la carne y las especias, también vienen con almendras y están acompañadas de papa criolla. Esto como entrada.

De fuerte, ese día había chuletas de cordero en pesto de tomates secos, aceitunas negras (kalamata) y almendras ($32.000). Muy buenas.

De remate, un cheesecake de arándanos ($9.000). Apenas para dos. ¡Ganador!

No, no fue un almuerzo barato, a pesar de que la carta también tiene otros platos y precios más cómodos. Pero a veces toca darse la pela para conocer nuevos sabores.

En conclusión, me fui con un muy buen sabor de Pomarossa y pensando que Alemania, aún hoy, sigue estando en el panorama del mundo, pero es de esos países que siempre ha estado y siempre estará, así no gane copas.

Dirección: carrera 11A # 95-21 (Bogotá)
Teléfono: 7559147

NOTA: Qué buena pregunta: ¿Si un vino es de tapa roscada significa que es malo? Muy buena explicación de soyvino.com para quitarnos este fantasma de encima. 

Trucha a la plancha. Ensalada. Interior de Marfalitos. El ascensorista del restaurante.

LOS SECRETOS DEL CENTRO

En esos viejos edificios del centro de Bogotá siempre hay nuevos lugares por descubrir. Uno de ellos está escondido en el cuarto piso de uno de tantos bloques que hay en la zona. Marfalitos, como se llama el que traigo hoy, es un local de decoración particular -circense diría yo-, que tiene entre su menú croquetas y perniles de pollo a la parrilla, cazuela de mariscos y trucha a la plancha. 

Los platos varían dependiendo del día, pero en mi visita escogí la trucha ($11.900), que viene acompañada de arroz con coco, yuca dorada, salsa tártara y ensalada. Muy sencillo, muy sabroso. Apenas para un almuerzo de mitad de semana. 

Pero aparte del tema de su cocina, Marfalitos tiene algo que -y me atrevería a aseverarlo sin miedo- ningún restaurante usa: el clásico ascensorista. Sí, ¡ascensorista! Pensé que ese personaje ya no existía.

Son, entonces, estas pequeñas anécdotas, y las que me faltan por encontrar, lo que me gusta tanto del centro; así esté hecho un muladar. 

Dirección: calle 12 # 7 - 32/34 piso 4.
Teléfono: 3341926 - 2823921

NOTA: me llegó un buen artículo sobre el aceite de oliva. Lo encontré en soyvino.com y se llama ¿Quién dijo que el aceite de oliva solo se usa para freír?  

Anónimo asked:
Como se hace para que hagab una critica sobre mi restaurante

Escríbame al correo y hablamos. Saludos.

Amigos, ¿alguien que hable, le guste, escriba y disfrute de la cerveza? Si conocen a alguien, me avisan. Abrazo!

Parrillada del restaurante Isla del Mar. Ceviche del restaurante Isla del Mar. Cazuela de mariscos del restaurante Isla del mar. Café y amaretto del restaurante Isla del Mar.

LA ISLA DE CHAPINERO

¿Cuándo se puede decir que un restaurante es un clásico? Hay un local de comida de mar en Chapinero que no ha mojado tanta prensa, pero lleva 18 años funcionando sin parar. Y digo sin parar, porque tiene como política no cerrar ningún día del año. Ninguno.

El dueño empezó como empleado en otro restaurante. Pasó de cuidar carros a servir mesas, saltó de área en área y terminó en la cocina. Aprendió el oficio del fogón y renunció para comenzar una sociedad, pero terminó por independizarse y montó Isla del Mar, un sitio de cocina sencilla, bien hecha y de finos detalles, como el mousse de pescado y galletas de soda ($0), que llega a la mesa mientras se piensa en el pedido.

Una opción para empezar es el ceviche de camarón -el clásico, el colombiano, el de toda la vida-, que viene con camarón tigre, bañado en salsa de tomate, ají, cebolla y limón, todo servido sobre una base de aguacate ($20.000). Entrada muy solicitada y con una gran fanaticada, por fortuna.

De fuerte recomiendo dos: la cazuela de mariscos ($36.000) o la parrillada ($50.000), que es perfecta para dos personas. La primera es un festival de frutos del mar que trae camarones, calamares, langostinos y pulpo, con un acompañamiento de arroz blanco o coco, patacón y yuca. La segunda viene con camarones, calamares, salmón, langostinos, mejillones y pulpo, todo puesto a la parrilla, obvio, y acompañado con una salsa de ajo y patacones verdes.

Isla del Mar solo tiene dos sedes: una, la de toda la vida en Chapinero, y otra en el San Andresito de la 38, que abrieron hace cuatro años. En ambas, al final de cada visita, tienen el buen gesto de dar café y amaretto ($0). ¡Qué nivel!

Entonces, ¿cuándo un restaurante se vuelve clásico? No lo sé, pero para vivir (y vivir bien) por casi dos décadas, en un lugar donde no hay restaurantes y con una competencia de mucho nombre y mucha prensa, para mí, este bien podría serlo.

Dirección: Cra 16 # 58A - 88
Teléfono: 2103319 - 3513545

NOTA: En soyvino.com encontré un buen video sobre el vino rosado, donde la sommelier Susana Osorio nos explica qué es y de dónde viene.

Anónimo asked:
hola Alejos, como va Todo? Espero q de maravilla, acabo de descubrir tu blog y me parece la barraquera, como sabrás o no, que soy Cocinero y pronto volvere a Colombia Y este blog tuyo me esta ayudando para orientarme para cuando vuelva saber por donde debo empezar, es decir que montar, decirte que sigas y gracias por este blog. Un saludo FEDERICO GALARZA

Federico, qué bacano saber de vos, hermano. Lo que necesités por acá. Gran abrazo!

Hamburguesa La Bomba.
Foto: Camilo Ayala. Hamburguesa Sierra Costeña.
Foto: Camilo Ayala. Hamburguesa Sierra BBQ.
Foto: Camilo Ayala.

CHICHARRÓN EN LA HAMBURGUESA, ¡UN LUJO!

La heladería nació muerta. Días atrás, el joven dueño había decidido comprar una máquina para hacer helado con la plata de la cuota inicial de su apartamento. Pero nunca se imaginó que en ese mismo año, por allá en el 2010, un invierno bíblico caería sobre Colombia. Por aquella decisión, obvio, su esposa lo quería acabar.

La pareja, ante el fracaso que llegaba, decidió diversificar su local y le metió hamburguesas al asunto. Ahora la oferta era hamburguesas y malteada. Rico. Pero el negocio igual caminaba lento.

Entonces al pobre pelado, que con seguridad tenía contados sus días de matrimonio, se le aparecieron un par de ángeles. Uno se llamaba EL TIEMPO y el otro Soho. Ambos habían publicado sendos artículos sobre sus hamburguesas y después de vender 10 o 12 diarias, un día abrieron el local y había una larga fila esperando en el andén. Algo tenían que estar haciendo bien.

Así creció Sierra Nevada, un modesto sitio que nació como heladería (y lo sigue siendo) y que ahora cumple tres años.

Por este motivo, y por la dinámica propia de un negocio exitoso que se renueva todo el tiempo, sacaron tres nuevos sabores en su menú. La primera es la Sierra Costeña ($17.500 con papas y gaseosa), que viene con una rodaja de queso costeño a la plancha y pepinillos que neutralizan muy bien la sal del queso. Le sigue la Sierra BBQ ($15.500 con papas y gaseosa), que trae unas sabrosas cebollas caramelizadas y salsa BBQ. Pero la que a mí más me gusta, y por eso titulo así esta entrada, es La Bomba ($17.500 con papas y gaseosa), que tiene tocineta y chicharrón. Un gusto para los que disfrutan el cerdo en todas sus presentaciones. ¡Qué buena!  

Abrir un restaurante, así sea de almuerzo ejecutivo, es un completo tiro al aire. Cuántos no llegan ni siquiera al año. Por eso, un local de hamburguesas donde todas tienen queso, que te presta cadena para parquear la bicicleta si esta se te queda, que le acaba de hacer carta a los perros por aquello del dog friendly, que recibe ropa, libros, juguetes, electrodomésticos en buen estado -todo para apoyar una fundación de 80 niños que sí los necesitan-, que solo usan ingredientes orgánicos, que la carne es de res, y que la máquina para hacer helados aún trabaja luego de tres años, sin duda, tiene todo mi respeto.

Dirección: Calle 99 # 10 -72 (Bogotá). Para encontrar los otros locales ingrese a www.sierranevada.co
Teléfono: 571-5520606

NOTA: En soyvino.com hay un buen artículo sobre los diferentes tipos de sacacorchos. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de estos? Aquí hay una respuesta.

Penne alla Amatriciana de Joey's Penne alla Amatriciana de Joey's. Viene con cebollas dulces, tocineta ahumada con madera de árboles de manzana y tomates. Pappardelle Gratinate. Interior de Joey's. Fachada de Joey's. Una calle de Wynwood Arts District en Miami. Wynwood Walls, uno de los lugares de Wynwood Arts District. Interior de Wynwood Walls en Wynwood Arts District.

JOEY’S, LA OTRA CARA DE MIAMI

Le he escuchado a mucha gente un tufillo maluco cuando habla de Miami. Dicen con desdén que está llena de latinos, que  todo el mundo habla español, que es una ciudad sin cultura y hasta tienen el descache de compararla con ciudades colombianas.

El tema es que sí, Miami no es Nueva York, no se respira cultura -aunque la tiene-, pero sí hay mucha rumba, mucha compra y mucho mall (centro comercial). De eso sí que saben.

Pero aparte de todo ese estigma del shopping hay un barrio disidente llamado Wynwood Arts District, una antigua zona de bodegas que esconde, detrás de unos enormes muros trabajados por artistas, más de 70 galerías de arte, anticuarios, rumba de la buena -sin tanta pirobada- y, claro, buena comida.

Joey’s es uno de los locales de la zona, famoso por su cocina italiana. Del menú pedí Penne alla Amatriciana (US$13), que viene con cebollas dulces, tocineta ahumada con madera de árboles de manzana y tomates. ¡Una auténtica delicia! Pero de la carta quedé con ganas del Pappardelle Gratinate (US$15), que es una especie de fettuccine gratinado con salsas boloñesa y bechamel. También cuentan que los espaguetis con almejas son pasados, así como la pizza.

El caso es que -y en eso los gringos nos llevan mucha ventaja- usted puede llegar en chanclas y bermudas (como llegué yo) y, con seguridad, lo van a atender igual que al encorbatado.

Así que si pasa por Miami vaya a South Beach y todo su movimiento, pero dé una vuelta y conozca otra cara de esta ciudad que, en mi opinión, es la mejor.

Dirección: 2506 NW 2nd. Av Miami, FL 33127
www.joeyswynwood.com

NOTA: Encontré en soyvino.com un buen artículo titulado La magia de los sacacorchos. ¡Recomendado!